A pesar de las rivalidades entre los dos contrincantes, hubo un hecho muy pero que muy sorprendente en el invierno del 1914 (I Guerra Mundial).
En aquel entonces, ya se acercaba la navidad, y ese espiritu se apodero de los soldados de los dos bandos, haciendo que se olvidaran durante cierto tiempo de los disparos de los morteros, de la masacre a la hora de atacar, de la hambre, de las condiciones nefastas en la que vivian en las trincheras...
La trinchera de los soldados era tan solo de pocos cientos de metros de distancia. Por el frio tan extremo, los hombres de los dos bandos se dedicaban mas a sacar el barro y mantenerse caliente.
La incomodidad de vivir en las trincheras junto con la proximidad de vivir al lado del enemigo, provocava aveces que hablasen entre ellos.
El 7 de diciembre, el Papa Benedicto XV propuso una interrupción temporal de la guerra para celebrar la navidad y esto hizo que ocurriese algo que nadie pensaba.
Los soldados de los dos bandos se olvidaron de la guerra y confraternizaron.
Fuente: http://history1900s.about.com/od/1910s/a/christmastruce.htm
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